Dentista especialista en implantes

Alteraciones causadas por piercings orales

El piercing es una tipo agresivo de adorno corporal, muy extendido desde antiguo en gran número de culturas y que se ha puesto especialmente de moda en los últimos años, como ornamento identitario para muchas personas, lo que ha provocado un incremento notable de este tipo de pacientes en clínicas medicodentales.

En general, el colectivo medicodental, se ha posicionado contrario a esta práctica, sobre todo a aquellos piercings insertados en lengua, labios y boca, por los riesgos que suponen para todos los tejidos periodontales, por lo que se recomienda encarecidamente que todas aquellas personas que posean un piercing oral, realicen un seguimiento más exhaustivo de su salud oral, ya que el piercing puede derivar en diversas complicaciones medicodentales. Entre ellas:

Hay diferentes tipos de recesiones gingivales, dependiendo del lugar de inserción del piercing. Un piercing lingual suele provocar recesiones en la cara lingual de los incisivos anteroposteriores. Un piercing insertado en el labio inferior causará la recesión en la cara vestibular de los incisivos inferiores. Estas recesiones suelen aparecer entre los 6 meses y 2 años desde la colocación del piercing.
Si no se emplean las medidas higiénicas adecuadas y no se trabaja en un medio estéril, pueden producirse infecciones locales que pueden incluso llegar al torrente sanguíneo y diseminarse a otros órganos. Estas infecciones pueden ser tan letales como la hepatitis B y el VIH. Los piercings en boca y lengua son de alto riesgo por sus características especiales.
Los piercings tienen un alto riesgo de engancharse y ser arrancados (sobre todo los de los labios y lengua). En el caso del piercing de la lengua, es especialmente peligroso porque el traumatismo puede ocasionar pérdida del sentido del gusto, del tacto, disminución de la capacidad de hablar y deformidades, así como, gran dolor debido a la formación de hematomas que pueden llegar a encapsularse e infectarse.
Son cicatrices hipertróficas, abultadas y fibrosas. Son tumoraciones grandes y rojizas (aunque luego se vuelven del color de la piel) y dolorosas al tacto. Aunque no son precancerosos, sí que son antiestéticos y no es posible removerlos quirúrgicamente.
La presencia de un cuerpo extraño en la cavidad oral puede llegar a producir una hipersalivación que puede res
Suele ocurrir con los piercings intraorales al crearse el hábito de empujarlo contra el diente, ocasionando pequeñas fracturas o fisuras del esmalte dental, dando lugar a aparición de hipersensibilidad dental. Está descrito que el 80% de los portadores de piercings intraorales sufren algún tipo de péridia de estructura dentaria. En caso de aplicar anestesia en la zona oral, se incrementa el riesgo de sufrir una fractura dental por la pérdida de sensibilidad.

Consejos al paciente

  1. Higiene. Se ha de limpiar el piercing cuidadosamente, sobre todo después de las comidas, toma de bebidas y cuando se fuma.
  2. Utilización de colutorio con clorhexidina como antiséptico para evitar la infección de la herida tras la inserción.
  3. No utilizar enjuagues habituales de uso diario hasta que no esté totalmente cicatrizada la herida.
  4. Evitar el consumo de tabaco, alcohol y grasas para acelerar los procesos de cicatrización.
  5. Evitar el juego o tocamiento del piercing hasta que no se haya cicatrizado totalmente la herida.
  6. Si aparece una infección en la zona del piercing, hay que retirarlo de inmediato, acudir al odontólogo y realizar un tratamiento con gel bioadhesivo de clorhexidina y algún antiinflamatorio sistémico. Si la infección es grave, se recomienda terapia antibiótica.
  7. En el caso de atletas portadores de piercings orales, se recomienda la utilización de protectores bucales para evitar lesiones o traumatismos.
  8. Se recomienda la visita periódica al odontólogo para evaluar si los tejidos periodontales sufren algún tipo de afección.